Cocina de Invierno

El invierno es el final de todas las estaciones. Nos orientamos a la labor de almacenar y guardar. El frío y la oscuridad nos llevan a buscar calor interno. Es una época de descanso, de meditación profunda, de refinamiento de nuestra esencia espiritual y de almacenamiento de nuestra energía física, la cual se refleja en un aumento de peso para la temporada fría. Aunque predominan los procesos lentos, debemos mantenernos activos físicamente para cuidar nuestra espina dorsal y las articulaciones flexibles.

Durante los meses de frío de invierno necesitamos comida caliente y fuerte, que nos proporcionará el calor y la fuerza que nos permita aguantar el frío extremo. Las comidas pueden ser más condimentadas que en cualquier otra estación. Sin excedernos con la salsa de soja o miso, en cualquier estación del año. Utilizaremos más aceite en las cocciones, inclusive podemos incorporar más las frituras, tanto en témpuras de verduras como en pescados. Utilizaremos poca agua. Profundizamos en los estilos de cocción como estofados largos, nishime, kimpira, salteados largos, en definitiva, más tiempo y cocciones con tapas (cocina de la abuela). Se incrementan las sopas espesas, cremas. Comienzan las cocciones con un poco de movimiento. Sin embargo no vamos a descartar algún plato ligero. 
A medida que nos acercamos al final del invierno y nos acercamos a la primavera comenzamos a aligerar la cocina para ponernos en sintonía con la estación venidera. De ésta forma nos preparamos para el cambio que está por venir. Es el arte de la cocina energética.