Cocina de Otoño 

El otoño es la estación de la cosecha, de juntar, de recolectar. Momento para enfocarnos en nuestro interior, adentrarnos en todos los niveles para estar preparados hacia la quietud del invierno que se avecina. Los colores de la naturaleza cambian de los verdes intensos y brillantes a los tonos marrones, ocres y naranjas. Una esencia de la naturaleza que se contrae y se dirige hacia el interior de forma descendente. Podemos decir que, al principio del otoño tenemos un período de transición del verano hacia el otoño que luego hacia el final ya se empieza a mutar con el invierno.

Es un momento para preparar alimentos que reflejen las características de esta estación, debemos ser conscientes de su efecto expansivo y de contracción. Al saber de éstas características podemos ser más cuidadosos con la selección de sabores y de alimentos más astringentes, así como alimentos sustanciosos y nutritivos. Además los métodos para cocinarlos deben implicar una preparación más enfocada para proveernos de mucha más energía, la cual se requiere cuando la temporada es más fría.
En otoño serviremos platos más ricos y fuertes que en verano, enfatizando los salteados cortos, plancha, vapor, estofados cortos, las cremas, mantequillas, fritos, presión, horno, ahumados, barbacoas, pikcles largos. Cocciones sin movimiento. Estas técnicas nos aportan dulzor. En general se cocina con menos agua y a una temperatura más baja, por períodos de tiempo más largos. Los platos se condimentan con un poco más de sal y aceite que los de verano. Utilizaremos menos alimentos crudos, aunque en vez, consumimos ensaladas escaldadas y una variedad de hojas verdes de otoño. Utilizaremos cortes de verduras más gruesos y redondeados, esto es debido a las formas de cocción que utilizaremos.